Además, parece que la temporada de novedades literarias ha ralentizado su ritmo y ha entrado en una fase de remanso, a la espera de nuevos lanzamientos de lectura "necesaria" y "fundamental". Por ahora, lo único que ha agitado un poco las aguas de la literatura canaria ha sido el lanzamiento por una editorial canaria de una antología poética de literatura escrita por mujeres en la que no figuraba ninguna poeta canaria. Ya le darán Vds. la importancia o la trascendencia que les merezca. En lo que a mí respecta, una rápida mirada al submundo poético, dentro del submundillo literario, me ha hecho estremecer, como poco. En comparación, el submundo de la novelística local me parece un escena bucólico-pastoril con sonido de caramillos de fondo.
Así pues, y para no demorar más el asunto principal de este post, aquí les presento una lista de mis lecturas que considero más interesantes de los últimos meses y que, tal vez, puedan contribuir a ampliar su horizonte cognoscitivo, como en mi caso.
Democratic reason, de Hélène Landemore.
Si después del ascenso, estancamiento y declive vertiginosos de Podemos, partido que falsificó y maltrató los conceptos de democracia participativa y democracia deliberativa, aun tiene Vd. ánimos para apostar por ellos, este excelente ensayo será un gran punto de apoyo. La autora hace un recorrido histórico sobre la deliberación, desde la Atenas clásica hasta el día de hoy, contrastando sus puntos fuertes con los débiles. Asimismo, subraya su estrecha conexión con la democracia y lleva a cabo una convincente refutación de las críticas que apuestan por un sistema tecnocrático o un gobierno de expertos. Democracia y optimización epistémica no friccionan entre sí, sino más bien se complementan. En estos momentos de reflujo de la izquierda en España, la esperanza no debe perderse, y si es con buenos argumentos, mejor aún.
Prefacio a Platón, de Erick A. Havelock.

Igualdad, de Richard Wilkinson y Kate Pickett.

Estética de la crueldad, de Fernando Castro Flórez.
Es posible que no quede títere con cabeza en este libro sobre el arte, el mundo del arte, los artistas, el público de arte y el capitalismo. Es realmente asombrosa la erudición del autor, con una bibliografía realmente interesante y sugerente. Castro Flórez analiza la evolución del arte moderno a partir de Duchamp, con especial hincapié en el pop y su máximo sacerdote, Andy Warhol, hasta el Nuevo Realismo y el neodadaísmo para criticar con furia lo que en su opinión es su deriva: pretenciosidad, exhibicionismo, fetichismo y falsificación. Una reflexión sombría contra un fondo de capitalismo atroz y deshumanizador. Sólo aviso que recorrer las referencias puede dar para varios meses de lectura y quizá un escepticismo saludable respecto de las nuevas luminarias artísticas que periódicamente salen en los medios de información.
Crítica de la razón precaria, de Javier López Alós.

Crítica de la victima, de Danielle Giglioli.
Estamos en una época en la que desde hace tiempo las víctimas, y sobre todo el papel de las víctimas, ocupan un papel preponderante en la conformación de lo político. Un status en el que no se las puede someter a contradicción ni cuestionarlas. Algo que en España conocemos de primera mano, sobre todo, por la utilización de las víctimas del terrorismo de ETA y la ocupación de la escena informativa por algunos de ellos como conciencia de la nación. Esto es lo que somete a análisis y crítica el autor, que escribe de manera ácida, por no decir virulenta, respecto de la conformación de este escenario victimista y victimizador que, en su opinión, es profundamente reaccionario e inmovilista, y que impide una reflexión profunda sobre las causas que motivaron la existencia de ambos, verdugo y víctima, y de la tragedia en sí: una moralización muchas veces interesada que impide la cauterización de las heridas.
Democracy and Knowledge, de Josiah Ober
Para cerrar el círculo, o el rectángulo, una obra magnífica que estudia el ascenso de Atenas a su posición de liderazgo en la Grecia antigua en un entorno hipercompetitivo y con la amenaza cercana del Imperio Persa. Su éxito durante unas cuantas centurias se debió, según Ober, a la capacidad que tuvo esta polis de recoger el conocimiento de sus ciudadanos, extenderlo entre ellos y utilizarlo para tomar las mejores decisiones. O, al menos, mejores decisiones que las de sus vecinos y rivales. El abandono de los clanes por la división geográfica en demes y tribus, el fomento del conocimiento personal entre ciudadanos y la circulación de saberes entre ellos, la participación en el funcionamiento de las instituciones y la toma de decisiones de ciudadanos corrientes contribuyeron, entre otras razones, a este predominio. Esto era compatible, asimismo, y a diferencia de Esparta, por ejemplo, con un grado amplio de autonomía personal. La lectura de este ensayo, antes o después, de Democratic Reason, con el que se complementa de manera óptima, proporciona lustre y esplendor a los argumentos histórico-democráticos que uno pretenda blandir ante la caterva de impresentables de la extrema derecha que prolifera en los últimos tiempos.
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